Juventudes Socialistas de Gijón apoya los encierros de estudiantes contra el cierre de la Biblioteca del Campus de Viesques

Durante todo el mes de febrero estudiantes del campus de Viesques han permanecido encerrados con el objetivo de impedir la clausura de la biblioteca de dicho campus.

En la noche del miércoles, estudiantes de Psicología y Medicina, se encerraron en sus respectivas facultades como muestra de apoyo a los acontecimientos ocurridos en el campus de Viesques. Ante esta situación, el Rectorado, en lugar de rectificar, procedió a criminalizar la protesta estudiantil autorizando la entrada de la Policía Nacional y el posterior desalojo de los estudiantes.

Desde Juventudes Socialistas de Gijón, queremos dejar patente nuestro apoyo a los y las estudiantes que están luchando por el mantenimiento de la biblioteca del campus de Viesques, a la vez que exigimos al equipo rectoral de la Universidad de Oviedo, quienes ya han puesto de manifiesto una total incapacidad para el dialogo excluyendo de la toma de decisiones a los estudiantes en asuntos que les atañen directamente, que cesen en su empeño de avanzar en el cierre de instalaciones de esencial necesidad en la vida diaria de la Universidad.

ComunicadoEncierros

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La Clave de Wert: Una reforma para los obispos

Segregar a alumnos y alumnas. Separar a buenos y malos estudiantes. Eliminar las enseñanzas artísticas. Imponer la asignatura de Religión. Eliminar la asignatura de Educación para la ciudadanía. Eliminar la enseñanza de Historia de las materias obligatorias para el alumnado de la rama de Ciencias en la ESO.

Cada una de estas medidas, implícitas en la nueva reforma de la LOE que quiere llevar a cabo el ministro Wert, pueden ser explicadas desde un prisma ideológico. El del predominio de la moral religiosa y del nacionalismo centralista. De educar como Dios manda, y que estudie quien tenga recursos económicos para ello. Sin olvidarnos del logro de servir en bandeja a la Conferencia Episcopal su tan ansiado trofeo, la supresión de la Asignatura de Educación para la Ciudadanía, evitando la formación de las y los jóvenes en sexualidad, igualdad de género, la lucha contra la discriminación… En civismo, en definitiva.

Pero ni siquiera estos retrocesos atroces en el sistema educativo que merman nuestro Estado de Bienestar son la campanada de la reforma educativa de Wert, que últimamente parece haber hecho público un extraño fetiche: ser odiado “le gusta”.

Pretende ahora crear un ranking de centros educativos. Los mejores centros, definidos en base a las notas de sus alumnos y alumnas, tendrán premio. Podrán escoger qué alumnos y alumnas estudiarán en sus centros (eso que enmascaran bajo el término de libre elección de centros, queriendo dar a entender que serán los progenitores quienes decidirán, qué inocente juego en el uso de las palabras). Y la clave: obtendrán un premio económico. Todo ello sin definir quién supervisará que las notas no se inflen para este objetivo. Pero el fin está claro, mercantilizar, en uso y forma, la enseñanza.

El borrador de la reforma que ha presentado el señor Ministro, recuerda a tiempos no tan lejanos en este país, donde los centros privados, dirigidos en su mayoría por la Iglesia Católica y organizaciones religiosas como el Opus Dei, disponían de una compensación económica por su esfuerzo en educar a niños y niñas de bien, que son la salvaguarda de esta sociedad corrompida.

Seré yo, que en la defensa de lo público me he vuelto desconfiada. Pero no entiendo una sociedad que diferencie y discrimine, ni puedo compartir las políticas que juegan con las oportunidades en materias educativas e imponen barreras socioecónomicas a la ciudadanía. La sociedad del progreso y la excelencia pasa por la calidad en el conocimiento de todos y todas.

Si alguno de estos matices no se cumple, sea la calidad, o sea el colectivo el objeto, jamás podremos tener un futuro digno. Nuestra juventud no lo tendrá.

Silvia Coto, Secretaria General de JSG/MSX